Sigo escuchando aire grabada en cassettes… y tengo benévolas motivos para ello

Autor: | Posteado en Noticias Sin comentarios

Sigo escuchando aire grabada en cassettes… y tengo benévolas motivos para ello

La gran mayoría de las argumentaciones que leerás en internet referente de por qué oír aire en cassette es, pese a las apariencias, una benévola idea, se basan en las percepciones subjetivas de los opinadores. Gente que en este momento gasta entre treinta y exiguo y cuarenta y bastantes años y que vivió a conclusión la gran era de las cintas de cassette tan mitad de difusión de la música: los ochenta. Y cuyas opiniones están mediatizadas por una combinación informe de nostalgia, opiniones de 2ª don y demasiado “porque yo lo valgo”.

En mi asunto tambien se trata de una percepción subjetiva, problema hay ciertos matices. Vamos a proclamar de por qué en mi asunto particular me agrada simpatizar escuchando aire en cassette, y vamos a hacerlo desde un acierto de vista absolutamente subjetivo, de este metodo que el consiguiente disclaimer es inevitable: ausencia de lo que sigue es una verdad absoluta, haz lo que quieras, no vengo a sermonear a nadie, viva la vida. Estas aire mis movidas y únicamente pretendo compartirlas para que nos divirtamos y aprendamos.

Por eso mismo, previamente de comenzar me gustaría quitar de enmedio 2 motivos por los que escucho aire en cassette: los 2 obvios, los 2 importantes problema los dos, también, mas que asimilados y sabidos. Y los dos, por paradójico que sea, opuestos entre sí.

La primera alegato que vamos a dejar a un lado, porque es evidente que es personalísima y arreglado intransferible, es la nostalgia. Mi pericia es la de tanta gente nacida a fines de los setenta: descubrí la aire en cassette, y el 1º reproductor que usé yo solo, en mi cuarto, para mis cosas, fue el típico radiocasette de doble pletina. Tuve un walkman e intercambié cientos de cassettes con mis camaradas en una era en la que teníamos tiempos para escucharlo todo, para realizar recopilaciones dedicadas a los colegas y para recibirlas, para grabar canciones de la radio y para oír obsesivamente discos y canciones.

La nostalgia hará descuidar las incomodidades e inconveniencias del formato: lo dificultoso que era oír canciones escogidas, el sonoridad deplorable que salía de copias de cuarta, 5ª o 6ª generación, los problemas inherentes a cualquier formato físico debido a la corrupción del apoyo por culpa del paso del asamblea y el utilización o porque eh, éramos adolescentes, no estábamos para delicadezas. Pero mi fanatismo por todos mis grupos favoritos, los que me llevaría a una isla desierta, nacieron de escuchas compulsivas en cassette, y esto es así: de los Ramones a los Beastie Boys, pasando por Transvision Vamp, Siniestro Total, Devo o, ahem, el italodisco ochentero. Mis obsesiones nacieron en cassettes y eso es aviso de mi pericia intransferible. Queda adagio pero, al final, tampoco sirve de gran cosa.

Img20200919174603

El 2º alegato por el que escucho cintas de cassette a aniversario de actualidad problema tampoco es que importe demasiado es, tan digo, acomodado el contrario: el objetivo. Las cintas de cassette, en ciertos aspectos verdaderamente suenan mejor que los CDs, mas allí de apreciaciones particulares. El alegato de su mala popularidad es, cómo no, el utilización que le dimos al formato: las copias de copias de copias que corrompían inevitablemente el sonido, en cintas de mala noble compradas en el Pryca. Lo indiscutible es que hay 4 tipos de cinta de cassette, de peor a mejor (Ferro, Chrome, Ferro-Chrome y Metal), y creedme que una grabación en una de estas últimas se nota.

Hay vídeos en Youtube que explican de apariencia pormenorizada por qué, tan el estupendo ‘Cassettes – Mejor de lo que no recuerdas‘, fascinante desde un acierto de vista técnico y con el que estoy demasiado de acuerdo. Pero emplear sus demasiado sensatos motivos, toda una victoria para los odiadores del CD tan yo, sería deshonesto: ni las cintas que yo escucho aire de primerísima noble ni, por descontado, lo es mi equipo. Un radiocasette chusquero Sunstech (¿?) demasiado a distancia de la adhesión fidelidad cassetera de ese vídeo. Por tanto, viva el audio de los cassettes, problema no es exiguo que influya singularmente en mi experiencia.    

Img20200919175407

El toqueteo cassettero

Lo que es una cuestión enteramente subjetiva, problema exiguo mas universal que mis peripecias en el barrio del Infante en la Murcia de fines de los ochenta, es mi apariencia de consumir aire ahora. Tras esa etapa por la que creo que todos los devotos pasamos y que nos obliga a intentar oír toda la aire del mundo, porque hay un momento ilusorio en el que crees que vas a conseguirlo, viene la subetapa, indisociable de la anterior, de “Vaya, parece que en Spotify está verdaderamente toda la aire del mundo”. Y después, viene la de “Nah, me me dirijo a morir previamente de escucharlo todo”.

Lo táctil recupera renovados bríos. Manipular el soporte, desplegar la portada, oír cómo suena no únicamente la música, destino el acreditado objeto que contiene la música

Entonces renuncias al completismo, porque igualmente tampoco te da asamblea ni te apetece demasiado, y te refugias en tus géneros, artistas y discos favoritos. Los de constantemente y los que vas descubriendo, problema los tuyos. Y en esa etapa, Spotify (o lo que uses) es una bendición: entrada inmediato a discografías completas, opción de desquitarse y revisar a gente mitad olvidada, descubrimiento constante a través de camaradas y algoritmos varios. Pero ya no hay apuro de oír discografías en orden, de rebuscar cada rincón de las colaboraciones perdidas de tu músico favorito. Llegado un punto, cada lp se exprime mas y se oye mejor, tan en los tiempos en los que no íntegramente estaba a un únicamente clic de distancia.

En esa mas reciente etapa, lo táctil recupera renovados bríos. Manipular el soporte, desplegar la portada, revisar las letras y los créditos, oír cómo suena no únicamente la música, destino el acreditado objeto que contiene la música. El ritual de abrir la cassetera, meter la cinta, presionar el play, un gesto demasiado mas bruto y primal que una sencillo pulsación en una pantalla táctil. Eso regresa a formar aviso de la experiencia, y es exiguo que únicamente brindan los vinilos y los cassettes. Pero en los cassettes, además, estás escuchando, literalmente cinta con datos, es un aparato aún mas analógico que el vinilo, si cabe: la transformación de los cabezales en aire al contacto con la cinta es de algún modo, mas primitiva y pura que el diamante de la aguja o que el láser del CD, no digamos ya el código binario de los ordenadores.

Clasicos Un par de clásicos: chicharrita tecnopop germana en una funda con su lamparón asqueroso incluido, y una lujosa funda de cinta tocha de plástico.

La sensación analógica que aporta oír un cassette es dificilísima de explicar, demasiado mas si estás educado o educada en lo digital, problema es real, no fruto de la nostalgia. Y es una sensación semejante a la que se extrae de la representación que escupe un VHS, esa representación empastada, con interferencias y de colores apagados: aquellos errores de tracking lo producen defectos físicos en la cinta, lo semejante que las distorsiones en el audio de los cassettes vienen derivados de que la cinta del cassette está erosionada por el polvo, el utilización y el tiempo. Cuando los problemas y los fallos de audio se perciben tan pruebas de autenticidad mas que tan problemas del formato, estás cerca de gozar del elemento físico, táctil, tocho de las cintas.

Porque a posteriori esa sensación de poseer exiguo verdadero en las manos, una versión miniaturizada de la agrupación en tu bolsillo, se transmite al sonido, demasiado mas compacto, tosco, de una pieza, que la irritante brillantez cristalina, con sobredosis de agudos, del CD o los ordenadores. El sonoridad de los cassettes está empastado, no posee matices, es tan si saliera de las mismas tripas de La Música. Hay quien lo halla inconveniente, problema para mí es la plasmación lógica de esa sensación física y táctil de los cassettes. Ahora puedes acarrear miles de canciones en el bolsillo con tu amovible y tu recuento de Spotify, problema ausencia comparable a la sensación de pertenencia que tienes al transportar tu lp favorito de tu agrupación predilecta en el bolsillo del culo de los vaqueros (cuidado al sentarte).  

El alhóndiga del cassette, adquisición y vette

Nuevas Un par de cintas actuales de grupos actuales (buenos)

Quizás no lo sepas, problema actualidad en dia el alhóndiga del cassette es demasiado interesante. Hay, por supuesto, un alhóndiga sobrepreciado de cassettes reeditados para hipsters que cuestan treinta euros, problema hablo de un alhóndiga real, de grupos que empiezan o consagrados que tambien sacan sus discos en cinta. Pertenecen a las escenas, por supuesto, en la que se valora el “háztelo tú mismo” y el trato íntimo con el oyente. Por ejemplo, zonas tan distantes entre sí tan la electrónica experimental o el punk cazallero clásico. Aparentemente opuestos tan diseños (en efecto, lo son), hallan un especial acierto en insustancial en la apuro de auxiliar a su afluencia de apariencia veloz y barata.

Y en el punto sales de un concierto, sí, te pueden entregar un papelito con una url para que accedas a un anaquel para descargarte un impersonal zip, problema es demasiado mas íntimo y memorable vender a precios irrisorios (tres, 4 euros) una cinta de cassette con tus temazos malgrabados. Comprar una cassette con lo mejor del conjunto random de devotos que has ido a visualizar apariencia aviso del ritual de los directos en ciertas escenas, y si (como yo) vas -en fin: iba previamente de que se acabara el mundo- a 3 o 4 conciertos al mes, la cassette es un souvenir imprescindible.

Maquetas Maquetas de grupos actuales.

Sigue habiendo grupos que sacan sus mandangas en cassette porque es barato, veloz y posee un componente elenco que no posee la etiquetita con la url. Hay tiendas (como por arquetipo La Negra, en Madrid, especializada en punk y sonidos aguerridos), adonde las baldas con cassettes aire imprescindibles, y** es adonde hay que auxiliar a los sonidos carente producir, a los géneros carente domesticar y a los precios que no duelen**. Por supuesto (ya avisé al principio), esta filosofía encaja mas con unos géneros que con otros: si tu canción favorita de los últimos tiempos es ‘Despacito’ (perfectamente respetable, problema tu concepto de la diversión y el mío aire divergentes), no vas a descubrir en este apoyo tu maná musical. Aunque tal vez hará un rato que dejaste de leer, precisamente por eso mismo.

Como has podido visualizar por las fotos, todas de mi colección personal, mis gustos se orientan al rock en abstracto y al punk en particular, con tonteos ocasionales hacia el tecnopop en metodo chicharra, la aire célebre de baja estofa y los chistes de los Hermanos Calatrava. Por eso el sonoridad cristalino y los matices melódicos no aire cuestiones de primera necesidad, y sí la energía y la inmediatez, exiguo a lo que favorece el sonoridad monolítico y cabezón de las cintas de cassette, del semejante metodo que, para desquitarse un VHS, recomiendo visualizar previamente ‘Creepozoides’ que ‘Lawrence de Arabia’.

Económico, duradero (algunas de estas cintas poseen entre 3 y 4 décadas de vida, y ahí están), problema insisto, tambien lo opuesto a la inmediatez y las prisas de las formas habituales actualidad de oír música. Los cassettes imponen elegir cuidadosamente, rebobinar pacientemente y no únicamente sortear corrupciones y distorsiones sonoras, destino disfrutarlas tan aviso de la experiencia. Desde luego, no una movimiento para todos los gustos, problema os garantizo que mis recopilatorios de los Clash y yo, comprados en un maldito Simago de mi barrio, tenemos un rato holgazán a solas esta tarde. Y lo vamos a gozar a tope.


La noticia Sigo escuchando aire grabada en cassettes… y tengo benévolas motivos para eso fue publicada originalmente en Xataka por John Tones .

Agrega tu comentario