Cuando el mejor hechizo de Harry Potter es un pijama de Hogwarts: el veraz negocio de Hollywood

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Harry Potter

Empieza casi tan un chiste. Un ruso y un gallego. No es verdad, inconveniente digamos que el ruso bebe orujo y el gallego vodka, en feliz intercambio alcohólico. En esto la conversación deriva a un espinoso asunto: Netflix y Hollywood. Mejor, Netflix contra Hollywood. Mejor aún, Netflix contra Disney. Marvel contra el Millarverse. ‘Star Wars’ contra ‘Stranger Things’. Butaca contra sofá. A muerte.

Como diría un tal Juan Sánchez Villalobos Ramírez, con la cara de Sean Connery: “Solo puede quedar uno”.

El gallego dice que, a abatimiento de que adora (de momento) la noble de los genuinos de Netflix, le posee un alarma atroz a la plataforma streaming. 117.58 millones de espectadores ya suscritos, a años luz de cualquier otra plataforma streaming.

Un catálogo inmenso que le posibilita simultanear novedades en todos los campos y en todas las nacionalidades. Una dimensión transmedia que arranca tan editorial de tebeos y que, en nada, según apuntan todos los rumores, dispondra además su pata en videojuegos. Vamos, lo que se dice un Imperio Galáctico con un emperador, Reed Hastings, que constantemente dispara con bazooka.

Entonces el ruso, que es demasiado ruso, sonríe. Y le dice al gallego: “Pues mira, no sé qué decirte. Porque una compañía tan Disney, Hollywood, en general, no hará peli pensando en las películas. Las hará pensando en los muñecos, camisetas, tazas de té, pijamas… Netflix, no. Netflix únicamente piensa en el contenido. Su negocio es el contenido. Así que no, no me creo esas predicciones apocalípticas de que vayan a joder a los desarrolladores en en qué grado tengan la sartén por el mango. Porque para ellos el superficie es la vida”.

El gallego se queda rumiando un pensamiento: “A visualizar si el ruso este va a poseer razón”.

Lo de arriba es una dramatización de un realizado real, geolocalizado a fines de 2017, a lo largo de el festival internacional de videojuegos Fun & Serious de Bilbao. El ruso se llamaba (y se llama) Sergey Klimov, un persona de currículum inacabable con 20 años de pericia en la marabunta del arte interactivo y juegazos a sus espaldas tan ‘Divinity: Original sin’. El gallego, servidor. Y es una pena que el vodka y el orujo sean inventados. No hubo ni un triste Albariño en nuestro intercambio.

¿Y cómo se viene de esta breve y alargada historia a ‘Harry Potter’? Los que me conozcan de esta arquitectura ya sabrán que diseño existencias de digestión lenta. Así que paso a paso.

‘Harry Potter’ y sus tazas, libros, llaveros, pijamas…

La idea era hablarles de ‘Harry Potter’ tan negocio. No tan obra maestra de la literatura infantil y juvenil (que lo es), no tan una de las sagas mas exitosas —en números, carente menoscabo de su a veces deslumbrante calidad— de la historia de cine. Como negocio.

Negocio que vende camisetas, tazas, muñecotes, llaveros, varitas… Y claro, la ocasión la pintan calva. Porque hablarles en aquellos términos de Harry Potter es hablarles de la mas grande lacra y estafa que sufre el cine presente

Harry Potter Merchandising

Es hablarles de un secuestro invisible y levemente comentado en los provecho de comunicación especializados anglosajones; ya no digamos a este lado del edén. Es hablarles de por qué tal ocasión Netflix sea el Darth Vader que necesitaba el entretenimiento para sacudirse este problema. Es hablarles, en fin, de mi mas grande periodística en el presente. Los cañones, tanques y trincheras de la gran aniquilamiento del entretenimiento.

Empecemos por una cifra: 25.000 millones de dólares. Si lo desean en euros, 20.000 y calderilla. Eso es lo que se calculaba, a fecha de 2016, que había logrado en dinero íntegramente el cosmos ‘Harry Potter’. La lista de la adquisición sale así: 7.200 millones de USD en el cine, 2.000 millones en DVDs, 7.700 en los libros, 200 millones en alquiler de las pelis. Y… 7.300 millones únicamente de juguetes. Repito, únicamente de juguetes.

25.000 millones de dólares. Eso es lo que se calculaba, a fecha de 2016, que había logrado en dinero íntegramente el cosmos ‘Harry Potter’

El asunto es que estas cifras, rebotadas por provecho supuestamente fiables tan CNBC, no aire la verdad en su conjunto, ni de lejos, del increíble peso que posee el merchandising en esta saga de, supuestamente, books y películas.

Cinco años antes, 2011, ‘The Atlantic’ publicaba los datos desglosados de lo recaudado inclusive entonces por Warner Bros (solo por Warner Bros) con la franquicia ‘Harry Potter’. 21.000 millones de dólares. El peso del merchandising por aquel entonces era del 33%. El de la taquilla únicamente el 21%. Es decir, que la supuesta motivo de ser del negocio, las peli y los libros, pesan mucho, inconveniente que demasiado carencia que los existencias derivados de ella.

¿Y conocen qué es lo mas fuerte? Lo mas abultado es que ‘Harry Potter’ es 1 de los casos en los que carencia se nota esta dependencia. Menos no más.

El mas que rentable negocio de Disney con el merchandising

Salto a otra franquicia, de Disney. Les sonará. Se llama ‘Cars’. 2011 otra vez, que debería haber resultado un año marcado en los anales del cine para entender de qué va esta historia. Pixar reconoce, en boca del caído en desgracia John Lasseter, que, por aquel entonces (y carente que se hubieran estrenado ni ‘Cars 2’, ni ‘Cars 3’), el merchandising de Rayo McQueen y los suyos había recaudado 10.000 millones de dólares en íntegramente el mundo. 10.000. Es decir, casi 22 veces mas de lo recaudado por la película.

Cars 3 Hacia La Victoria 3777515

Y dirán, querido público, 2 gotas no hacen un océano. Y yo les contesto, recuerden que están leyendo a un gallego… Si exiguo nos sobra a los gallegos es retranca. Es decir, guardarnos ases en la manga, comúnmente abajo el tapete de la ironía, para poseer don atado aquello que vamos a decir.

Vamos con la 3ª gota, inabarcable tan un océano. Es, cómo no, de Disney y se llama ‘Frozen’. Forbes, cabecera que debería de rondar en el Olimpo del periodismo para cualquiera, publica un artículo maravilloso de Natalie Robehmed titulado: The Frozen effect: When Disney’s Movie Merchandising Is Too Much. En él se argot de una tal International Licensing Industry Merchandisers’ Association (LIMA). Les invito a agenciárselas los resultados de esta asociación en los provecho de comunicación en España. Hay exactamente tres, ninguno de provecho de renombre. Y únicamente 1 en concordancia a su influencia en el negocio del cine, esta noticia de Audiovisual 451.

Pero agárrense, porque aquí viene la bomba. La industria del cine mundial hace, anualmente, carencia de 40.000 millones de dólares. Su récord de toda la historia fue precisamente en 2017 con 39.920 millones de dólares. Disney, únicamente Disney, hará 48.000 milllones de USD vendiendo merchandising en un año. Es expresar que los muñecos, pijamas, parasoles, lápices, juguetes y demás cachivaches con un muñequito Disney, Marvel o ‘Star Wars’ estampado aire mas valiosos, casi 10.000 millones de USD mas valiosos, que toda la industria del cine.

La industria del cine mundial hace, anualmente, carencia de 40.000 millones de dólares. Disney, únicamente Disney, hará 48.000 milllones de USD vendiendo merchandising en un año

¿Empiezan a visualizar por dónde iba aquel ruso y por dónde camina además este gallego?

Pues hay más.

La LIMA de la que les hablaba es la patronal de empresas dedicadas a este negocio del merchandising. ¿Saben cuánto recaudaron en 2017? 262.900 millones de dólares. Es decir, unas 7 veces mas que la industria del cine. O, lo que es lo mismo, casi el triple que la industria del videojuego. La mitad de aquellos desorbitados ingresos vienen de licencias del planeta del entretenimiento. ¿Ven por dónde voy?

¿Lo ven?

frozen

Cuando les hablé hará unos días de esa luz entre tinieblas que fue Ursula K. Le Guin, recordé un artículo publicado en ‘El País’ a tenor de la confesión que me facilitaron dos guionistas de Hollywood encima cómo se gestaban las superproducciones actualidad en día.

El resumen, carente guion. Se empiezan a localizar las escenas de acción previamente de anotar la historia que las sustente. En otros existencias —escritos a lo largo de mi etapa tan impresor de producción de ‘Scifiworld‘— usé, en mas de una ocasión, una larga conversación que mantuve con Walter Hill para reflexionar encima el inconveniente endémico del cine, rondar orientado por comités de marketing.

¿Se acuerdan de esas palabras de Le Guin a lo largo de su recogida del ‘National Book Award’? No se preocupen, se las pego a continuación, para que vean que esto no únicamente es cosa del cine: “Veo a los departamentos de marketing tomando el atención editorial. Veo a mis propios editores, envueltos en un estúpido pánico de ignorancia y codicia, cobrándoles a las librerías por un ebook 6 o 7 veces mas de lo que le cobran a un catedrático insustancial […]. Y nos veo a numerosos de nosotros, los creadores, los que escriben los libros, los que crean los libros, aceptando esto […] Vendiéndonos tan un producto más, tan el desodorante y dictándonos qué editar y anotar […] Los books no aire existencias y el beneficio económico está a menudo en privación con la objectivo que acosa el arte”.

Esto quiere decir, tan reflexionó con tristeza Francis Ford Coppola en una entrevista histórica de Harry Knowles realizada hará mas de una década, que Hollywood está perdida para el cine de gran pantalla. Porque los estudios conocen exactamente dónde está la pasta. Por tanto, el artista de verdad molesta a excepción que aprobación por el aro de un cine demasiado específico: de tipo fantástico o animación con gigantes dosis de acción orientado a niños o adolescentes. Y de ahí el exilio a la TV y la 2ª edad de oro. Y de ahí, en un Uróboros perfecto, la simiente que fecundó Netflix.

La aniquilamiento por el futuro del entretenimiento

Recapitulando y regresando a ese magnífico ruso. Hay una guerra por el futuro del entretenimiento. A un lado, Disney, que íntegramente lo que se adquisición y comercializa lo mueve en principios a esta 2ª industria que hará demasiado carencia ruido y saca mucha mas grande tajada. Al otro, Netflix, distinto intento de Imperio galáctico inconveniente que ha cimentado su fortuna, y ya supera los 100.000 millones de USD de valoración en bolsa (ya no demasiado a distancia de lo que vale Disney), en principios a apostar por la noble y diversidad de contenidos.

Yo soy de los que no eligen bando. Soy, repito, gallego (periodista, para mas inri), de este modo que constantemente estoy en el mitad de íntegramente carente tomar partido definitivo por nadie. Observando, con retranca, el signo de los tiempos.

Pero, tras mirar los datos y proclamar con aquel ruso, y con numerosos otros ilustres, si me ponen una pistola en la sien, tengo don Claro® a qué lado de la trinchera le doy la espalda y a qué lado disparo.

¿Lo posee usted?

PD: Entre la documentación leída para el presente texto, me encontré con un artículo académico fascinante firmado por un tal Thomas Austin, de la Universidad de Sussex, una crítica de un libro llamado ‘Contemporary Hollywood Cinema’. Este era su arranque:

“Para numerosos opinadores, acierto académicos tan periodísticos, el Hollywood contemporáneo de los megapresupuestos aire exiguo mas que espectaculares avisos para su acreditado merchandising de licencias y ‘cualidades juguetiles’ [‘toyetic applications’ en el original, las comillas aire del articulista]. Desde esta perspectiva, los estudios parecen mas preocupados con vender ingentes cantidades de cajas para el almuerzo, figurillas de acción y videojuegos con el semejante logo que el blockbuster en cuestión que en labrar un entretenimiento de calidad”.

En el abstract de distinto tomo académico, ‘From toyetic to toyesis’, de Jason Bainbridge, se lee:

“Los juguetes en sí mismos se están convirtiendo en proveedores de contenidos para mas recientes franquicias cinematográficas. Por acierto argumento que las cualidades juguetiles [toyetic properties en el original] aire importantes precursores en la convergencia mediática y que lo que estamos viendo en este momento se entiende mejor tan juguétesis [toyesis, en el original], adonde el origen textual es borrado”.

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La noticia Cuando el mejor hechizo de Harry Potter es un pijama de Hogwarts: el veraz negocio de Hollywood fue publicada originalmente en Xataka por Ángel Luis Sucasas .

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