‘Cristal’ es ‘El padrino’ de los superhéroes, el broche de oro a la saga mas humana de lo sobrehumano

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‘Cristal’ es ‘El padrino’ de los superhéroes, el broche de oro a la saga mas humana de lo sobrehumano

Cuando finaliza 'Cristal' me doy recuento de que, literalmente, he dejado de respirar. Suelto íntegramente el aire de golpe, tan un fuelle, y me quedo con la mirada vidriosa viendo bajar los créditos. Vidriosa tan los huesos de Elijah. Frágil y a la ocasión sobrehumana. Si el arte va verdaderamente de provocar sensaciones que a posteriori sedimentan en pensamientos, entonces 'Cristal' es arte de una pureza absoluta. Su mensaje se esnifa con la mirada y a posteriori cala y cala y cala… Y 1 posee calceta hora, en silencio, rodeado de gente que mira su amovible en el metro con un únicamente pensamiento:

"¡Despertad!"

Me doy recuento al acudir a arquitectura posteriormente de un largo paseo (porque lo necesitaba; me bajé un par de paradas antes) que han adulterado 2 décadas desde que Neo colgó el teléfono y nos dijo eso mismo: "¡Despertad!" Ese semejante año, que los cinéfilos recordamos tan milagroso, un tal M. Night Shyamalan le entregaba la vuelta a 'Ghost' y al 'Exorcista' por el filtro de Hitchcock y Spielberg y nos regalaba una cosa observación 'El 6º sentido' que, tan 'Matrix', tenía un fin asombroso. Como lo tenía 'American Beauty', arrancando con ese "Vaya, vaya" de Kevin Spacey. Como lo tenía 'Magnolia', con ranas lloviendo del cielo porque alguien ahí arriba decidía que ya basta.

Cuatro peli hará 20 años todas con un fin colosal que gritaba una sola palabra. Ya conocen cuál. La que le agrada acierto al afable de Zizek.

"¡Despertad!"

Muy despierto me ha dejado 'Cristal', desde luego, a abatimiento de que mis dedos vuelan ya por la madrugada. Como un David Dumm adulterado por agua; de este metodo de despierto. Con ganas de hablarle al usted que está al distinto lado, o aún mejor al tú, de lo abultado que es M. Night Shyamalan y su 'Cristal'.

Que reine la calma, porque no me atrevería a desvelar ni la mas leve cabriola de este quíntuple salto mortal que Shyamalan da en 'Cristal'. Es asombroso y hay que experimentarlo enteramente virgen. Y eso que yo fui una ocasión el imbécil quinceañero que, hará precisamente 20 años, gritó lo que le pasaba a Bruce Willis en 'El 6º sentido' a la salida de unos multicines ferrolanos. Que haiga vivido para contarlo significa que Belcebú me posee guardado un décimo círculo únicamente para mí. Así que tranquilos todos, spoilers out.

Eso sí, hablaremos y demasiado de lo que Shyamalan ha realizado inclusive 'Cristal', un cine que es un exiguo tan Elijah Price, frágil, psicótico, amenazante y a la ocasión conmovedoramente humano. Una trayectoria de Ícaro que vuela, cae y regresa a volar. Un mago del cine que es, en sí mismo, historia viva. El hijo pródigo de Spielberg que es, a la vez, su mas bella antítesis. El cineasta de lo sutil, de lo íntimo, de lo preciso. Y, por supuesto, el trickster por excelencia. El engañabobos. El trilero que continuamente posee un as complemental en la manga. Hablemos, pues de 'Cristal' y don Manoj Nelliyattu Shyamalan. Pues proclamar de ellos es proclamar del cine.

Un cine de miradas y caricias

Una don se tiende al vacío. Es la don de Ivy Elizabeth Walker; además es la don de Bryce Dallas Howard. El encuadre enfoca esa mano, que está en 1º término, dominando toda la composición. Sin embargo, lo que importa es el 2º término, ese aire ausente y desenfocado que en breve se va llenando de un inquietante rojo, una figura embozada que avanza hacia la don temblorosa, inocente, desprotegida. Las cuerdas de la melodía se tornan tan amenazantes tan ese desconocido de ropajes ensangrentados.

Y de pronto… Y de en breve pasa esto que pueden visualizar abajo; que es historia del cine; que debería rondar en cada escuela del séptimo arte que se tome en serio el lenguaje de las imágenes. De la nada, aparece otra mano, que atrapa a la indefensa. La de Lucius Hunt; además la de Joaquin Phoenix. Y en el semejante instante que esas manos se juntan, emerge una melodía enteramente distinta, que apaga el horror y lo transforma en amor. En puro amor. En aquello que nos redime tan seres humanos. Las caricias. Los abrazos.

Cambio de bobina, que no de tercio. Nos hallamos con un David Dunn que proviene a arquitectura posteriormente de salir a patrullar por primera vez. Un David Dunn que por primera ocasión además se cree lo que Elijah Price le dijo, que es un superhéroe. Y pasa esto. David Dunn, además Bruce Willis, toma en brazos a Audrey Dunn, además Robin Wright Penn, y la posee a la cama.

Shyamalan filma esta escena desde el hombro de Dunn, con el perfil izquierdo de la bellísima Penn dominando el superficie a la derecha. Y hará exiguo tan sutil que resulta casi imperceptible. Sostiene la alcoba de tal metodo de que da la impresión de que David Dunn está llevando a Audrey Dunn flotando. Tal y tan Superman llevaría a Lois Lane.

Nadie cae en 2 escenas de este metodo por casualidad. Hay que ser un genio para parirlas.

Pero si repasamos mas profundamente el cine de Shyamalan, observaremos que continuamente se repiten 2 elementos anatómicos a los que el cineasta saca un partido extraordinario: los ojos y las manos. Las manos tendidas a la ausencia (como en 'El bosque') de David Dunn mientras espera que la gente salga del metro, en otra escena que al carencia en mi remembranza está grabada con escalofríos literales; puedo verla carente abotonar los ojos; superficie a plano.

O esos ojos, precisamente, de Mel Gibson, que poseen lo semejante que poseen los de Al Pacino, que miran a la ausencia tan los de un ciego y aún por además aire azules. O las miradas que se echan David Dunn y su hijo en el acierto este quiere apoyarse si su padre puede aguantar un balazo a quemarropa.

¿Saben qué distinto cineasta está tan obsesionado con los ojos y las manos? El padre de Shyamalan. Steven Spielberg. Creo que a nadie se les ha ocurrido montarlas aún en Youtube, inconveniente de las miradas de Spielberg hay un video soberbio esperando ser exhumado. La de Alan Grant, desorbitada, previamente de expresar aquello de: "Es… Es…. ¡Es un dinosaurio!". La de Oscar Schindler contemplando a la niña del abrigo rojo la noche (en realidad, el aniversario ya) de los cristales rotos. La de Avner Kauffman, enloquecida, mientras sufre una alucinación follando con su mujer que lo obliga a ser testigo imposible de los últimos muertos de Múnich en el 72.

¿Y manos? Muchísimas, también. Las de Ray Ferrier en 'La aniquilamiento de los mundos', que cuelgan en el vacío, impotentes, en el acierto su hijo, Robbie, decide cruzar una colina para unirse a los soldados que luchan con los marcianos. Las de Robert, en 'Munich', quitándole los celos a ese detonador que está a acierto de realizar saltar a una niña (de rojo) por los aires. Y, las mas bellas, las de Henry Jones y Henry Jones Junior acomodado posteriormente de que el 1º le diga al segundo: "Indiana, Indiana Jones. Let it go".

Para todos esos que nos hemos comido los complementari@s de Shyamalan, sabemos que su devoción por Spielberg proviene a cotas demenciales. Es un fan; de los locos. Arrancó su carrera cinematográfica copiando tan preadolescente escenas de 'La última cruzada'. Fue llamado, para su pesar, 'El Spielberg indio'. E imitó, en indiscutible modo, la trayectoria del maestro, transitando géneros populares y haciéndolos suyos.

Pero el asunto es que Shyamalan no es Spielberg. En materialidad es su contrario. Spielberg, que además es lo nocivo de Spielberg (solo de este metodo se explica que en un semejante año se ruede cosas tan 'La lista de Schindler' y 'Parque Jurásico'), ha parido el blockbuster moderno, el que nos ha llevado irremediablemente a la tiranía superheroica del presente. A Shyamalan, está claro, le abomina esta homogeneidad de la épica de los efectos visuales que vivimos. Y a la vez, tan buen friki, le encanta.

Así que la única forma de encajar y expresar exiguo relevante tocando el tema del que nadie se aburre, los superhéroes, Shyamalan recurrió a lo mas Spielberg que hay: los ojos y las manos. Las caricias y las miradas. Lo esencial de esta trilogía magistral que ha cerrado con 'Cristal' (donde hay muchas, muchas, numerosas manos y miradas que se cruzan) es que se dio recuento de que únicamente a través de la empatía se podía ganar el pulso a la épica. 'Cristal', 'Múltiple' y 'El protegido' (que son, en realidad, una peli en 3 partes, no 3 pelis) son historias conmovedoramente humanas.

Prometí que no haría spoilers, inconveniente me tengo que remitir al fin de la película, adonde Shyamalan parece que va a realizar lo que haría íntegramente el mundo, el grand finale, el combate de todos los combates. Y de en breve hace… otra cosa. Una que no traiciona la esencia de íntegramente lo que ha detallado inclusive ese acierto de su trilogía maestra. Y a posteriori de esa otra cosa hace… otra cosa. Y luego… otra más. Y ahí dejé de respirar.

¿Quién es Elijah Price?

¿De qué va 'Cristal? ¿Hay una cuestion que la resuma? Sí. La hay. Y es la que encabeza este epígrafe. Contestar a esa pregunta, ¿Quién es Elijah Price?, es entender 'Cristal'. Y 'Múltiple'. Y 'El protegido' (aunque lo indiscutible es que hubiera resultado demasiado mejor traducir por 'Irrompible') por motivos que explicaremos a continuación.

Un póster de Un póster de ‘Glass’.

Elijah Price es… nosotros. David Dunn es el héroe; el que hará lo correcto; el que nos salvará; Cristo; Dios. Kevin Wendell Crumb es el villano; el que matará carente pensarlo; el Diablo. ¿Y quién es Elijah Price? ¿Es distinto villano? ¡No! Elijah Price es el humano. Y demasiado en concreto, el conciliador fan. El lector. El jugador. El espectador. El oyente. El consumidor. Elijah Price es exactamente nosotros, los que nos sentamos en las butacas a ser entretenidos por 'Cristal'.

¿Y qué deseamos nosotros en el acierto nos sentamos allí, en la semipenumbra, en esa abundancia de templo laico (como una ocasión me comparó demasiado inteligentemente un ejecutivo de Dolby) que es el cine? Pues vamos allí un exiguo para que nos mientan; un exiguo para que nos convenzan de que la magia verdaderamente existe. De que lo imposible es posible.

Si Elijah Price es nosotros, querrá lo semejante que nosotros. Entonces… Entonces, me tengo que callar, porque el spoiler está a un par de palabras de distancia. Terminaré este epígrafe diciendo que me fascina cómo Shyamalan estudia obsesivamente su propia obra y saca unas conclusiones tan diáfanas y brillantes de por dónde pasivo ir la trama. Es acomodado lo nocivo que hacen Marvel, DC y en abstracto la industria del tebeo mainstream.

Las 2 grandes casas usan el eterno retorno tan pilar constructivo; la falsa renovación. De las infinitas génesis y óbitos que puede poseer un superhéroe a lo largo de las décadas, las tramas que subyacen repetirán una y otra ocasión los mismos esquemas porque el héroe posee que permanecer constante para luchar distinto día. Pero si 1 quiere ser subversivo con esta ley y fiel a esa subversión, le toca currarse una historia y unos sujetos que sean mas inesperados y flexibles. Que tracen sus propios planes a expensas del fan.

Imagen de Un fotograma de ‘Glass’ (2019).

Esto es acomodado lo que hará Shyamalan en 'Cristal'. Deja que sus sujetos sigan su curso. Los deja maquinar. Los deja sentir. Los deja vivir. Y de esa libertad aparece lo brusco que es, a la vez, lo inevitable. Aunque ninguna peli de superhéroes se atreverá jamás a acudir adonde han llegado 'El protegido', 'Múltiple' y 'Cristal', a esta trilogía no le quedaba distinto remedio que terminar tan acaba. Y eso es porque Shyamalan, tan hará Alan Moore, piensa y siente su obra a profundidades insondables.

El diablo está en los detalles

Hay que ir al cine con un par de ojos. Parece obvio, inconveniente no lo es. A veces, tan ocurría en 'El bosque', un invidente puede visualizar con mucha mas hondura que 1 que mira, inconveniente no ve. 'Cristal' hay que verla, no mirarla. Pasar los ojos por ella, tan en el acierto nos miramos en un ídem, no nos devuelve mas que el reflejo de nosotros mismos. Pero si la escrutamos con intensidad, un maravilloso sinfín de detalles se revelan.

Pongo ejemplos. Recordarán, los que haigan visto 'Múltiple', lo que ocurre con indiscutible tema de cierta agrupación sonora que anticipa indiscutible sujeto en el desenlace del filme. Pues bueno, en 'Cristal' pasa exactamente lo mismo. Si 1 posee el oído fino y se conoce los temas de esta trilogía al dedillo (no es difícil, se quedan grabados), puede anticipar la trama en la música, los giros de guion que esta va a tomar y el cambiante liderazgo de toda la peli inclusive recaer en quien le da título: Elijah Price; Mr. Glass.

Fotograma de la peli Fotograma de la peli ‘Cristal’.

Otro anécdota más. Cada personaje, evidentemente, está identificado por un color. David Dunn es el verde de su chubasquero. Kevin Wendell es el amarillo. Elijah, tan don sabemos, el violeta. Pues bien, la ropa de sus seres queridos van en consonancia con este coloración y en un instante concreto que están unidos los 3 esta elección de vestuario resulta magistral, porque añade un refuerzo sutil (sutileza es el veraz nombradía de M. Night) a lo que recuento la narrativa.

Y ya por cerrar, ¿por qué 'Cristal' para el título? Esta es obvia únicamente en apariencia. Porque cada peli (una compromiso en su anuncio original) era la peli de su personaje. 'El protegido' es la peli de David Dunn; es tan si sus emociones, dudas y deseos fueran los que configuran la puesta en escena, agrupación sonora, esquema de producción, vestuario, etcétera, etcétera. Lo semejante pasa con 'Múltiple'. Así que 'Cristal' tenía que ser la peli de Elijah Price; la que lo refleje. Y ya hemos quedado que Elijah Price es un fan. ¿Y qué quiere un fan? Me callo. Me callo…

El puto Rotten Tomatoes

Termino con un exabrupto. Un ¡a la mierda!, que continuamente despierta al que se haiga aburrido y lo hará reír. Me cago en Rotten Tomatoes. Mucho. Me cago en la homogeneidad de la crítica, que es acierto peor en el estado anglosajón, y en su manía de tomar consenso por el que dirán para cargarse peliculones porque no encajan con el molde. ¿De verdad me tengo que creer que (según la crítica anglosajona) que 'Acuaman' es el doble de benévola que 'Cristal'? ¿Que 'Infinity War' es casi 3 veces mejor? Ni puta idea de cine. Pero ni puta idea, ¿eh?

Menos achaque que IMDB (oséase, la gente) proviene al rescate de mi amargura. 7,3 para 'Cristal' y la 4ª obra audiovisual mas célebre (y va para arriba) del momento. Yo es que creo demasiado en la sabiduría de la gente, para don y para mal. El gafapasta en mí arquea la ceja si ve que íntegramente el planeta vota tan alienado con dieces a una de Marvel. Pero a posteriori el niño que aún llevo vivo en el interior se ve la de Marvel en cuestión y aprecia el espectáculo de feria que es por sus numerosos méritos.

Ahora bien, lo que no aguanto es esa pose afectada, de mediopelo y facilona que posee en abstracto la crítica anglosajona en el acierto denosta a Shyamalan. Me leía actualidad a una autora brillante del país (digámoslo, Pilar Pedraza) que reflexionaba encima la malicia de los españoles, que nos cagamos en íntegramente y en todos con nuestro sarcasmo abisal. Pero prefiero ese sarcasmo a la hipocresía yanqui, que festeja al Spielberg indio con el semejante pasion que a posteriori se lo carga.

Opiniones, todos tenemos una, tan culos, inconveniente que a 147 críticos les parezca 'Cristal' una peli podrida, en el argot de Rottentomatoes, me hará suponer que lo que está podrido es el buen afecto cinematográfico entre los susodichos críticos. Creo que lo dije antes: Ni puta idea de cine.

Para el xatakero que haiga llegado inclusive aquí, una sola recomendación mitad obligada: sácate llegada para 'Cristal'. Y posee clínex.

Una breve posdata. Justo posteriormente de verla, y a abatimiento de lo inaguantable que es Steve Frosty Weintraub de Collider (aunque conoce realizar preguntas), hay que verse estos 4 minutos de entrevista con M. Night. Pena que no sean cuatrocientos, inconveniente en 4 se sobra.

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La noticia ‘Cristal’ es ‘El padrino’ de los superhéroes, el broche de oro a la saga mas humana de lo sobrehumano fue publicada originalmente en Xataka por Ángel Luis Sucasas .

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