Relatos androides: Manifestación por la libertad de Telegram

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Relatos androides: Manifestación por la libertad de Telegram

Todos tenemos mas de una historia peculiar vinculada en mas grande o benjamín ley con un teléfono móvil. Situaciones divertidas, curiosas, algunas en las que hemos adulterado bastante miedo… Siempre apetece contarlas y entretenerse con su escucha, por mas que en algunas haiga mas fantasía que realidad. Pues bien: en El Androide Libre tambien apostaremos por las historias encima móviles.

Ésta es una sección adonde traeremos un relato que guarda relación con la telefonía móvil, acierto da que sea un smartphone(teléfono inteligente) el protagonista tan el utilización de una aplicación. Actualidad, humor, relaciones entre personas, curiosidades… Relatos cortos para acertar en unos minutos con un diseño que se aleja de una sencillo noticia u opinión. ¿Qué os parece la idea? Esperamos que esta sección de relatos os parezca tan entretenida tan a nosotros nos ha resultado crearla. Y podéis votar encima ella al fin de la historia.

Manifestación por la libertad de Telegram

Relatos androides: Manifestación por la libertad de Telegram

—¿Habéis traído las pancartas?

La cuestion se ahogó en el murmullo de la calle tan el Titanic termió engullido por el océano. Impotente, carente descubrir observación a abatimiento de suplicarla a los 4 vientos.

—Por favor, decidme que cada 1 ha traído su pancarta.

Como don sabía Martín, una manifestación carente pancartas era equivalente de inútil que un coche carente volante. Y si subirse a ese coche y procurar conducirlo sería de idiotas, ¿darían ellos esa semejante impresión al prorrumpir las proclamas carente apoyo visual? Después de tantos preparativos, tras el número de días casi indecente planificando cada detalle, cada metro de calzada que cortarían para recorrerla a pie clamando por la libertad de Telegram, posteriormente de las noches de insomnio que en este instante le golpeaban el cerebro con el mazo forjado por el agotamiento, entonces, acomodado en ese momento, el afán se convertía en polvo inútil dispuesto a esparcirse en el olvido.

—Sois idiotas —dijo Martín sacando su teléfono del bolsillo para desbloquearlo y abrir su Telegram. Ningún mensaje nuevo—. Todos. Sois idiotas perdidos.
—Somos.

Sois idiotas. Todos. Sois idiotas perdidos.

Una voz discordante emergió entre el conjunto de veintitrés personas atrayendo hacia sí todas las miradas, incluida la de Martín. Aguardaron a que los labios de Juan, popular por todos tan “el notas”, se despegaran de mas reciente para completar el reproche. Fiel a su apodo, “el notas” habló.

—Te recuerdo que eras tú quien se encargaba de la movilización. Y que dijiste que, de necesitar algo, lo dirías en el conjunto para que todos lo supiéramos.
—Cierto.
—¿Lo hiciste?

Cuarenta y 4 ojos se clavaron en Martín equivalente que las agujas de un acupuntor perforan el cuerpo del paciente, pese a que con la pretensión de herir mas que de sanar. Martín retrocedió un paso poniendo el pie en la calzada que debía rondar cortada desde hacía 10 minutos, tragó saliva carente descubrir la harto para lubricar la garganta y habló.

—Sabéis que me he desvivido por la causa y por esta manifestación —nadie negó el hecho, Martín era popular en Internet tan el mas grande defensor de la aplicación de mensajería Telegram—, que hice en qué grado pude por llevarla a cabo de la mejor forma posible. Los preparativos se mantuvieron en orden, según lo previsto, a abatimiento de que a mí me faltaban horas inclusive para descansar. De hecho, inclusive mi mujer me amenazó con el divorcio sólo porque yo no veía mas allí de la causa: defender a Telegram de las agresiones que está sufriendo desde los provecho de comunicación y lograr que lo conozca íntegramente el planeta pese a que sea por la fuerza.

Conseguiré que lo conozca íntegramente el planeta pese a que sea por la fuerza.

Martín observó a su audiencia. Se mostraba impresionada, pese a que expectante.

—Telegram me dio fuerzas para simpatizar luchando por algo: una ocasión la instalé supe que mi vida debía centrarse en entregar a conocer la compromiso de Durov, nuestro señor y guía. Me he desvivido en Internet por promocionarla, por defenderla de los ataques sufridos por esos que prefieren WhatsApp sólo porque en ella está íntegramente el mundo, he comentado a su auxilio inclusive anular las letras del keyboard e, incluso, creé la primera agrupación en castellano dedicada a la promoción de Telegram. El resto tambien lo sabéis: promoví la manifestación desde esa agrupación llevando a cabo los preparativos necesarios.
—Menos avisarnos de lo que debíamos usar previamente de venir.

Un coro de murmullos arropó el arrojo de Juan “el notas”. Nadie sabía si por sencillo empatía, porque estaban de convenio con el alegato, porque preferían apoyar al mas débil o, simplemente, porque de este modo eximían su propia culpa de cara a la responsabilidad por el fracaso.

—Un sencillo despiste que posee su explicación.

Martín comenzó a sudar. Veintidós contra uno, la cifra no le entregaba numerosas garantías de producirse un enfrentamiento. Tampoco tenía por qué haberlo, eran gente pacífica, al carencia si no estaban escondidos tras el keyboard y una pantalla. Pero constantemente había eso, un pero.

Veintidós contra uno, Martín estaba en desventaja.

—Ayer por la noche estaba en mi arquitectura repasando cada anécdota del plan. Comprobé que el sendero por el que iría la manifestación no estuviese ya cortado por algún acto, borré de la lista las bajas de última hora, añadí a Juanjo y a Pedro —éstos levantaron la don tan si el profesor estuviese pasando lista—, me aseguré de que el traspaso desde PayPal con las donaciones ya estuviese abonado en mi recuento para de este modo desembolsar las cañas de después…
—¡Eso! —Exclamó el tal Pedro sobresaltando al resto—. ¡Vayámonos de cañas!
—Todo a su asamblea —continuó Martín—. El asunto es que creía que estaba íntegramente listo, inconveniente caí en la recuento de que no habíamos reafirmado las pancartas. El slogan ya estaba decidido: “WhatsApp no vale un duro, Telegram…”.
—¡ES MÁS SEGURO! —Gritaron todos a coro.
—Exactamente, estaba mas que hablado. Por lo que imaginé que, tambien de memorizarlo, traeríais el mensaje abonado en pancartas.
—Yo no leí ausencia de las pancartas —dijo uno.
—Yo tampoco —comentó otro.
—Si os digo la verdad, yo sólo vengo por las cañas —confesó Pedro.
—Eso, vayámonos de cañas.
—¡Con unas bravas!
—¡Y calamares, numerosos calamares!

¡Vayámonos de cañas! ¡Con unas bravas! ¡Y calamares, numerosos calamares!

Una ocasión iniciada la cadena de comentarios, el objetivo de la manifestación se diluía con la semejante rapidez que la propia manifestación. Martín no estaba dispuesto a que eso ocurriese.

—¡Esperad! —Todos callaron—. ¡Tenemos que defender a nuestro Telegram, entregar a conocer sus ventajas, lo permanente que es, que constantemente está a acierto para remesar un mensaje!
—¿Y por qué no lo enviaste anoche diciendo lo de las pancartas? —Juan devolvió la atención a la excusa de Martín, aún desconocida—. Porque en el conjunto no hay nada.
—Es que… —Las palabras se resistían a salir, tan si supieran que en el exterior las estaban esperando para acaecer ante el verdugo—. Ayer por la noche se cayó Telegram y no pude enviaros el aviso.

El murmullo subía de tono, Martín apreciaba la pérdida de confianza en su mas que querido Telegram.

—¡Esperad! Sí, Telegram tambien se cae. Y puede que no sea permanente por absoluto —Martín conseguía el secuela nocivo al que deseaba, la decepción y el mosqueo se percibían en los rostros, todos pintados de azul—. Pero constantemente será muchísimo mejor que WhatsApp.
—Si hubieras enviado el mensaje por WhatsApp en este instante todos tendríamos nuestras pancartas.

Silencio. Los veintiuno miraron 1º a Juan y a posteriori a Martín, a Juan y a Martín, tan si asistieran a un partido de tenis adonde entreambos contrincantes debían decidir la victoria carente poseer mas pelotas que disputarse. Y, entregado que no tenía mas pelotas, en todos los sentidos de la metáfora, Martín decidió claudicar concediendo por perdida la manifestación.

—Conozco un bar a unas manzanas de aquí que hacen unas bravas de morirse. Invito yo.

¿Qué os ha parecido la idea de que publiquemos relatos en El Android-OS Libre? Opinad, deseamos conocer lo que pensáis.

La llegada Relatos androides: Manifestación por la libertad de Telegram surge 1º en El Androide Libre.

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