La hilera de la privacidad la dibujamos nosotros, o cómo no meter la pata en redes sociales

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A aniversario de hoy, todo el planeta posee una recuento en alguna alambrada social de los Interwebs: Twitter, Facebook, Google+… nuestra presencia en alguna (o mas de una, la tónica usual en estos días) es ya casi inevitable, tan lo es rondar desconectado de WhatsApp en el punto toda nuestra lista de contactos se halla en el servicio. ¿Que no estás en ninguna alambrada social o puedes pasarte meses carente abrir WhatsApp? Felicidades, eres una especie casi extinta en este planeta virtual que nos hemos desarrollado en 2015.

El inconveniente de íntegramente esto es que, a final de cuentas, seguimos siendo personas las que estamos detrás de cada perfil en toda alambrada social (incluyendo los bots, alguien dispondra que programarlos. Y no, nosotros no utilizamos bots, habladnos en el punto queráis y os lo demostraremos), y por ende somos nosotros los que tenemos que marcar dónde deseamos poseer la hilera de la privacidad: no tenemos que exigir que un aseo lo marque por nosotros, cada 1 dibuja la hilera de la privacidad adonde le de la verdadero gana. Y sí, los errores en Internet además se pagan, y para exhibe sólo tenemos que clickar un botón.

Internet, una ventana mas hacia nosotros que cuidar

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Captura de display censurada por el agente del artículo para su publicación

Esta captura que os traigo es sólo un ejemplo que me he encontrado por Twitter, inconveniente me asusta deducir cuantos usuarios mas podrían rondar realizando lo mismo. A primera vista sólo parece un empleado del aseo de atención al usuario de una operadora sacando una foto de su pantalla, con la excusa de exhibir su ambiente de labor a distinto usuario. Dejaré a un lado el sacar fotos a una display en ocasión de realizar capturas Lo peor proviene en el punto nos fijamos y observamos que exhibe datos personales de una cliente: nombre, DNI, dirección, números de teléfono…

Además, y tan comprenderéis, y si yo afuera ésta cliente, no me haría ni puta pizca de gracia que un teleoperador de un call center cualquiera afuera publicando mis datos personales tan si fueran fotos de gatitos adorables, ¿y qué me dice que yo tan usuario de la operadora no seré el siguiente? Pero aquí la ley además posee demasiado que decir, tal y tan nos recuento Víctor Salgado:

Aunque podría haber mas responsabilidades aparejadas, a priori el agente de la publicación habría incurrido en los siguientes ilícitos:
  1. Falta de adeudar de secreto y cesión no autorizada de datos de carácter personal, en contravención de los dispuesto en los existencias 10, 11 y concordantes de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD), con sanciones aparejadas de entre 900 y 300.000 euros para el encargado del fichero.
  2. Delito de revelación de secretos de empresa: existencias 279 y 280 del Código Penal, que rezan lo siguiente:
    1. Artículo 279
      La difusión, revelación o cesión de un secreto de empresa llevada a cabo por quien tuviere licito o contractualmente obligación de salvar reserva, se castigará con la pena de prisión de 2 a 4 años y multa de doce a veinticuatro meses.
      Si el secreto se utilizara en provecho propio, las penas se impondrán en su mitad inferior.
    2. Artículo 280
      El que, con entendimiento de su origen ilícito, y carente haber tomado aviso en su descubrimiento, realizare alguna de las conductas descritas en los 2 existencias anteriores, será castigado con la pena de prisión de uno a 3 años y multa de doce a veinticuatro meses.
  3. Finalmente y tan curiosidad, se ha desarrollado un mas reciente delito en la última reforma del Código Penal contra la intimidad (aprobada por Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, y que entrará en vigor el 1 de julio de 2015) que le podría resultar igualmente aplicable: se trata de los mas recientes apartados 2 y 3 del artículo 197 CP.
Por supuesto, aparte habría responsabilidades civiles y/o laborales aparejadas.

Pero este es sólo un arquetipo débil de que tenemos de poseer cuidado cada ocasión que clickamos el pulsador de flanquear en nuestro Android-OS (o en cualquier aparato con conexión a Internet, que proviene siendo lo mismo): desde un tonto sentencia ortográfico que se nos ha adulterado al editar un tweet, inclusive la foto comprometida que acabamos de editar en nuestro Facebook que no le gustará lo mas mínimo a los involucrados.

El pulsador “compartir” lo finaliza cargando el diablo

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Tenemos la semejante responsabilidad en una alambrada social que hablando en público, y eso es exiguo que a numerosos no les finaliza de quedar claro: nuestras opiniones quedan vertidas de equivalente apariencia en público, con la desacuerdo de que en Internet quedan registradas para siempre. La alambrada de redes de ningún modo olvida, no seáis tontos y penséis que exiguo desaparece por absoluto de Internet tan si ausencia con sólo anular un tweet o una publicación, porque eso nunca sucede, y en el peor de los casos os encontraréis con nuestro querido efecto Streisand: en el punto los usuarios de Internet le devuelven la torta a quien procura anular algo.

Algunas personas poseen mas relevancia que otras a la hora de difundir su contenido, eso está claro: no es lo semejante poseer 100.000 fans que cien personas suscritas a nuestros tweets, inconveniente ambas opiniones terminan yendo al semejante lugar. Con investigar un exiguo en los perfiles en redes sociales de una andoba (siempre dependiendo del caso) se pueden sacar mucha info encima su día a día, e inclusive las empresas lo poseen claro, investigando la repercusión en redes sociales de sus candidatos y rechazando a aspirantes por la impresión que se han desarrollado a abrir de lo que publica en sus perfiles de Twitter o Facebook.

La privacidad: una hilera difusa que tenemos marcar

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Por eso, tenemos de tener cuidado cada ocasión que clickamos encima el pulsador de compartir, un pulsador que cada ocasión mas App de nuestros smartphones(teléfonos inteligentes) tienen: un achaque tweet podría ser fatal para una empresa, una publicación en Facebook hablando mas de la recuento podría perseguirnos en un futuro no demasiado lejano… inclusive el extremo de poseer que ir a juicio, tan acabáis de comprobar, y íntegramente por una desafortunada foto que publicaste en su momento.

Con este artículo sólo deseo recordaros exiguo que ya sabemos todos, inconveniente que unos cuantos parecen descuidar de ocasión en cuando: Internet es una puerta al mundo, y alguien puede acertar lo que compartimos con la red. Lo único que tenemos realizar es poseer un exiguo de responsabilidad al editar según qué cosas, con mas razón si estamos en algún caseta de responsabilidad que maneje datos sensibles. Eso si no deseamos que lo que publicamos nosotros mismos se termine volviendo en nuestra contra.

Queremos reconocer a Victor Salgado Seguín (socio-director de Pintos & Salgado Abogados) su asesoramiento en la aviso licito de este artículoSu asesoramiento tiene fines meramente informativos: acude a un abogado en asunto de que necesites consejo profesional.

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