Cada sábado era un apocalipsis: de este modo eran las relaciones previamente de que llegaran los móviles

Autor: | Posteado en Aplicaciones Sin comentarios

Cada sábado era un apocalipsis, de este modo eran las relaciones carente móviles

“¿Quieres salir conmigo?”. La dicho sonó ajena, tan si la hubiese pronunciado otra persona, no yo. Abrí los ojos esperando su observación y me encontré con los suyos observándome. Atenta, dubitativa. No tardó mas de 2 segundos en responderme, inconveniente la espera se hizo tan eterna tan una hora contemplando la nada. Eso supuse, la ausencia tan respuesta. Fue un sí.

Dramatizaciones aparte, de este modo fue mas o carencia tan yo me declaré a la que es en este instante mi mujer. Eran otros tiempos, una época en la que sólo había una definición para teléfono: ese aparato con cable en espiral que todos teníamos en el recibidor de la arquitectura de nuestros padres. Existía el móvil, sí, inconveniente era un objeto tan extraño que visualizar un unicornio sorprendía menos.

El móvil, además íntegramente el smartphone, allanó el contacto entre las personas hasta que casi se borraron las distancias. Puedes decirle a otra andoba que la quieres y quedar con ella sea cual sea la hora y el lugar. ¿Cómo era hará unos años? No hará privación remontarse tanto, no mas de quince.

Cada sábado era un apocalipsis

Cómo eran las relaciones en el punto no había móviles

No se puede definir mejor lo que implicaba salir a ligar un sábado (gracias por la frase, Paolo). Arreglados desde posteriormente de comer, toda la anochecer por delante, quedada con los camaradas y hala, a la disco. Esto no ha cambiado mucho: ligar constantemente será ligar. Aunque eso sí: previamente había que ir con prisas porque no existían las segundas oportunidades.

Podías intercambiar el teléfono, inconveniente tampoco era lo mas corriente. Quedar distinto aniversario no solía contemplarse. Y no había ni amovible ni recuento de Twitter. Apocalípticos, de este modo eran los sábados (leer con voz de Pedro Piqueras). No todos, que mas de 1 terminaba a las puertas del cielo.

¿Quedamos mañana delante del quiosco?

Cada sábado era un apocalipsis, de este modo eran las relaciones en el punto no había móviles

No es que haiga dejado de quedarse, inconveniente la mecánica sí que ha cambiado. Antes debías despedirte dejando don planeada la próxima cita porque no había apariencia de realizar cambios de última hora. Bueno, apariencia había, inconveniente lo último deseable era llamar a arquitectura de sus padres.

Dejabas planeada la hora y el incomunicación con la precisión de un agente de la CIA citándose con un soplón de la KGB. Mirabas el asamblea que quedaba en tu horómetro Casio digital, contabas las horas, se te aceleraba el corazón conforme se echaban además los minutos y acudías sin conocer qué otros hechos habrían adulterado entre medias.

Quedar con una andoba suponía planearlo concienzudamente: no había área para el plantón

Ignorabas la mas grande aviso de sucesos acaecidos entre las 2 citas; y eso aportaba los primeros temas de conversación. Todo cambió con las redes sociales y las apps de mensajería. Ahora es mas fácil que existan cambios de última hora, pero, en el asunto de que haiga plantón, es mas factible darlo a conocer con el móvil.

¿A que no sabes quiénes están liados?

Cada sábado era un apocalipsis, de este modo eran las relaciones en el punto no había móviles

Si hay exiguo tan veloz tan la celeridad del sonoridad eso es la celeridad a la que se propagan los rumores. Antes no existía el WhatsApp ni similares, inconveniente los cotilleos tenían sistemas de comunicación propios e inmediatos. Aunque había cierto asamblea de margen.

Los cotilleos circulaban a la celeridad del sonido, inclusive carente que existiera el WhatsApp

Una amiga de tu madre te veía de la don con otra andoba y permanente que al auxiliar a arquitectura estaba enterada toda la familia. No hacía falta una aplicación de chat, ese andoba de noticias se transmitían de apariencia espontánea. Tampoco te librabas en el grupo de amigos: escasas horas mas anochecer lo sabían todos. Con las consecuentes bromas, por supuesto.

El WhatsApp de notitas

Cada sábado era un apocalipsis, de este modo eran las relaciones carente móviles

Utilizar el amovible para enviarse mensajes en idiosincrasia no es extraño, pese a que sí exiguo recomendable. Antes no se utilizaba ese andoba de dispositivos porque lo mas “tech” era una calculadora, inconveniente sí habían métodos alternativos para “whatsappear”: las notas de papel.

El aparato de mensajería por excelencia funcionaba a la perfección en los entornos reducidos de una clase. Con el “Pásasela a Susi” tu nota podría cruzar de don en don inclusive auxiliar a la susodicha. Lástima que no existiera el cifrado de extremo a extremo porque cualquiera podía leer tus palabras por el camino. Por desgracia, esto además incluía al profesor.

Los selfies de fotomatón

Cada sábado era un apocalipsis, de este modo eran las relaciones carente móviles

Lo único que posee un selfie de moderno es el nombre. Más allí del anglicismo, las autofotos además eran populares en el punto yo me declaré a la que es en este instante mi mujer. Siempre con sus particularidades, porque lo de acaparar un selfie a cada instante resultaba inviable.

Antes no se llamaba selfie, inconveniente además se hacían. Sobre íntegramente en el mítico fotomatón

Como aprovechar una alcoba con carrete para automóvil retratarse era poco habitual, lo mas corriente era auxiliar a las típicas máquinas de fotomatón. Sí, ésas que te sacan de un apuro a la hora de actualizar el DNI. ¿Nunca te sacaste una ristra de fotos en pareja? Hazlo, es mas entretenido que un selfie con el móvil. También demasiado mas caro.

Hacerse una asamblea de fotomatón en pareja era mas o carencia así.

El área era reducido, inconveniente mas que harto para que se acomodasen con estrecheces. Alimentaron la máquina por la ranura sintiendo cierto dolor con el golpe de las dinero al besar el suelo en el interior de la caja. Doscientas pesetas suponía media paga, por mas que el resultado prometiera. Se resignaron, irguieron la espalda para que las cabezas quedasen a la altura, se abrazaron y sonrieron inclusive que el flash les dejó ciegos. Dos fotos para cada uno. Aún las guardan quince años mas tarde.

L SMS lo cmbia tdo

Cada sábado era un apocalipsis, de este modo eran las relaciones carente móviles

Fueron un exiguo mas modernos, inconveniente además me pilló la fiebre. Paso intermedio al WhatsApp, los SMS o mensajes de tomo supusieron una rebelión en las relaciones personales. También en la forma de escribir: numerosos los vieron encarnados en el apocalipsis del lenguaje.

Con 15 ¢ de euro por SMS (o 25 pesetas) podías quedar con la otra persona, expresarle que la echabas de menos, explicarle qué llevarías caseta y el asamblea que haría el final de semana. Cómo se estiraban los SMS, mas que ese último euro de saldo. Porque aquellos mensajes quedaron atrás, si no apostaría a que ninguno entendemos lo que escribimos en su momento.

Con un SMS podías detallar mitad Quijote: los 160 caracteres se estiraban tan un chicle

Los SMS se mantuvieron en el trono de la comunicación a lo largo de unos cuantos años tan nexo entre íntegramente andoba de relaciones y tan protagonistas de las Nocheviejas. Qué tiempos esos en los que no podías remesar un mensaje porque las líneas estaban colapsadas. ¿Que con WhatsApp ocurre lo mismo? No sé, creo que los SMS tenían cierta magia. ¿O no?

No, el amovible no termió con la magia

Cómo eran las relaciones en el punto no había móviles

Los mas apocalípticos dirán que el smartphone(teléfono inteligente) termió con el encanto de los romances cara a cara, inconveniente eso es falso por completo. Sencillamente, los tiempos, y quienes los viven, cambian. Como don escribió Antonio Sabán en Hipertextual, la tecnofobia a las mas recientes formas de comunicación ha logrado que WhatsApp, Facebook y similares adquieran una pátina negativa por su supuesta privación de romanticismo. Pátina falsa, por supuesto: quienes se enamoran aire las personas, no sus estados sociales.

Las relaciones no morirán porque usemos el amovible para comunicarnos. De hecho, el smartphone(teléfono inteligente) allana el terreno a la hora de expresarle nuestras emociones a otra persona. Es mas fácil que le confiemos el secreto y es mas elemental sostener el romance en la distancia. Lo que hubiese entregado por poseer WhatsApp y Google® Duo en el punto empecé a salir con mi mujer.

Si la tecnología pone a tu alcance una apariencia instantánea de expresarle a esa andoba lo que sientes, ¿por qué no aprovecharlo? Que nadie te diga que las emociones de previamente sí eran auténticas: abandonarse una carta a lo largo de semanas no tenía ausencia de romántico.

La llegada Cada sábado era un apocalipsis: de este modo eran las relaciones previamente de que llegaran los móviles surge 1º en El Androide Libre.

Agrega tu comentario