Asimov y la invención de la psicohistoria

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Unnamed

“Lewis Pirenne se hallaba demasiado ocupado frente a su mesa del despacho, en la única esquina don iluminada de la habitación. Tenía que coordinar el trabajo. Tenía que organizar el esfuerzo. Tenía que atar todos los cabos”.

Ese es el 1º párrafo que se logró acertar de una de las obras de ciencia fantasía que mas impactó en la ciencia social, la política y la economía de la 2ª mitad del siglo XX. Porque la historia del ampliación verdadero de la ‘psicohistoria’ es demasiado mas que un episodio de la historia de la literatura, es la historia de un viaje científico, una derrota intelectual y un propósito social que ha proporcionado su granito de estadio para fabricar el planeta en el que actualidad estamos.

El origen

Isaac Asimov

Si tenemos que realizar asunto a los retazos de la historia que nos han llegado, Isaac cerró su ejemplar de la ‘Historia de la decadencia y caída del Imperio romano‘ y fue a coger el coche para auxiliar a una reunión con su editor.

Recién había terminado su posgrado en química y, tal ocasión por eso mismo, trabajaba en la Estación Meteorológica del Philadelphia Navy Yard. Había tenido suerte, en esa Segunda Guerra Mundial numerosos acabarían perdidos en territorio enemigo o enterrados en un cementerio de Normandía. De hecho, unos años mas anochecer (y fruto de un sentencia administrativo con la fecha de su cumpleaños), lo llamaron a filas y pasó 9 meses de servicio.

En el coche tuvo una idea. La idea. ¿Qué tal detallar la historia de la caída de un Imperio Galáctico? Cuando se la contó a John Campbell, su editor, la idea le encantó. Tanto que no pretendia malgastarla en una sola historia. Campbell pretendia una abanico de historias, a ser posible: una abanico que no se acabara. Isaac arrancó a detallar esa caída que no era mas que una apariencia de detallar la Historia de la humanidad. Ahí fue en el acierto se le ocurrió la idea de una ciencia que pueda predecir el futuro encima una principios estadística que le sirviera tan apariencia de unificar todas las entregas de la serie.

Así fue tan un jovencísimo Asimov de veintipocos años escribió las primeras historias de la Fundación y, de paso, creó la psicohistoria, la ciencia que hablando del futuro hablaba de nosotros.

¿Qué es la psicohistoria?

Hari Seldon únicamente sale, en persona, en el 1º capítulo del primer libro de La Fundación. Había nacido en Helicón, un planeta secundario del Imperio Galáctico, y desde joven mostró un demasiado grande talento para las matemáticas. Pero si es recordado por algo, ser el desarrollador de la ciencia psicohistórica, un framework que combinaba historia, psicología y estadística para predecir el comportamiento de grandes masas de personas.

La idea abstracto reconoce que no se pueden predecir las elecciones de un individuo en particular, inconveniente que si aplicamos el modelo adecuado a grandes grupos humanos, se podría predecir el flujo abstracto de los acontecimientos futuros.

Asimov, que tan hemos comentado era químico, se inspiró en el comportamiento de los gases. Como observadores, nos es virtualmente imposible conocer cómo va a moverse una molécula precisa de un gas, pero sí podemos conocer cómo se comportará un masa precisa del gas con un grande altitud de precisión.

Cuando Hari Seldon consiguió que sus modelos psicohistóricos funcionaran descubrió exiguo terrible: el gran Imperio Galáctico se dirigía a su desaparición y, tras ella, habría 30.000 de caos, dolor y destrucción inclusive descubrir otra era de paz y prosperidad.

Los axiomas de la psicohistoria exigían que (a) se aplicasen encima gigantescas cantidades de seres humanos y (b) que aquellos humanos ignoraran los resultados. Eso quiere expresar que Seldon no podía comunicar el inminente fin del Imperio porque, de hacerlo, las consecuencias podían ser aún peores de las previstas. Y tras demasiado estudio, estableció un plan secreto (la creación de las fundaciones) para delegación disminuir los 30.000 años en únicamente mil.

Más allí de la Trilogía de la Fundación

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No se dan numerosos mas detalles técnicos encima la psicohistoria, inconveniente no hizo falta. Rápidamente la idea de una ciencia predictiva superó los límites de la obra de Asimov. Él semejante se quejaba, mitad en serio mitad en broma, de que la gente tendía a acaparar una idea propia de lo que era la psicohistoria y se dedicaba a refutarla o defenderla. No es extraño, la idea de la psicohistoria era a la ocasión simple y demasiado potente:

En 1942, en el acierto Asimov ideó la psicohistoria, estas ideas eran populares. En cierta forma, eran una versión actualizada (y abstracta) del historicismo clásico: la idea de que existen leyes históricas identificables en el ampliación de la sociedad. Aunque el debate encima el ‘problema del cálculo económico‘ había tenido lugar unos años antes, esas críticas no parecían afectar a los axiomas psicohistóricos (al menos, no aparentemente). Aún faltaban 20 años para que Popper escribiera su ‘Miseria del Historicismo’; un opúsculo dedicado a la “memoria de los incontables hombres y mujeres de todos los credos, naciones o razas que cayeron víctimas de la creencia en las Leyes Inexorables del Destino Histórico” y abonado para impugnar esas ideas.

Todo esto es verdad inconveniente no podemos expresar que la psicohistoria afuera un pecado de juventud. En 1987, Asimov concedió una entrevista a Terry Gross en la radio pública americana adonde explicó que él ‘era optimista’ encima la psicohistoria. Al menos, en términos generales. Y esta declaración coincide con lo que sabemos encima el escrito. Durante toda su vida defendió el atención poblacional y se mostró cercano a las posiciones de autores tan Thomas Malthus o Paul Ehrlich. Precisamente, autores que, de una u otra forma, encarnan el historicismo demográfico en sus diferentes versiones históricas.

¿Es factible la psicohistoria?

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Decir que no es aventurado, la verdad. Pero lo indiscutible es que no podemos expresar otra cosa: no únicamente no sabemos cómo realizar viable la psicohistoria, destino que por lo que sabemos inclusive ahora, no es ni siquiera posible. Y no porque no se haiga intentado.

La opción de predicción, de ver tendencias e identificar futuros escenarios existe. Pero esa aptitud de predecir depende de la solidez del entorno, del ‘equilibrio socio-tecnológico’. Si, de repente, surge una mas reciente tecnología, las predicciones pierden su validez. Sin ir mas lejos, la ‘revolución verde‘ (la aparición de versiones mejoradas de maíz, trigo y otros granos) convirtió las predicciones demográficas de Paul Ehrlich en papel mojado.

En la ley en que no podemos predecir en el acierto aparecerán innovaciones verdaderamente disruptivas, la predicción a largo-medio plazo se regresa demasiado compleja. A 30.000 años tan se plantea en los books de la Fundación es directamente eso, ciencia ficción.

Sin embargo, tan hemos visto, Asimov se adscribía a cierta apariencia de historicismo. Algo llamativo porque el optimismo asimoviano debería haber encajado don con la acento de la creatividad humana para cambiar el mundo. Y si volvemos a las novelas, descubrimos que la disrupción está en ahí: las crisis Seldon, los instantes críticos de la historia del propósito fundacional, aire la estructura narrativa de la saga y, además, aire claros arquetipos de disrupción tecnológica, social y económica. En cierta forma, toda la Saga de la Fundación puede leerse tan una novelización de la famosa adagio de Engels, “si el subteniente Bonaparte hubiera muerto en Tolón distinto subteniente hubiera llegado a ser 1º cónsul”. Las circunstancias, tan explica el holograma de Seldon tras la primera crisis, marcan el posterior paso; o, adagio de otra forma, las dirupciones poseen que llegar. Da equivalente que tarden un exiguo mas o un exiguo menos, da equivalente quien aire los que las protagonicen, al fin el resultado es el mismo.

Un propósito ético

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La cuestion es, llegados a este punto, por qué Asimov se adscribió a una visión historicista de la psicohistoria, cómo podía ser que una mente tan brillante se declarara optimista en en qué grado al ampliación de una ciencia tan incierta tan esta.

En aviso porque todos tenemos ideas que nos marcan y nos forman. En benévola medida, en la psicohistoria hay algunas de las ideas y deseos mas importantes de Asimov. Pero por distinto lado, porque desde su acierto de vista la ciencia era aviso indisociable de un propósito humanista demasiado mas amplio que brotó con la Ilustración y se resume en el popular ‘sapere aude’, ‘atrévete a pensar’.

La psicohistoria de ningún modo fue una proposición académica o científica; la psicohistoria para Asimov era la promesa de tan la ciencia y la tecnología podían usarse para realizar frente a los inconvenientes mas importantes de la humanidad. Porque “rendirse a la ignorancia constantemente es prematuro y actualidad mas que nunca”.

Imagen | telly negotrópica, Abode of Chaos

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La noticia Asimov y la invención de la psicohistoria fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

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